“Dale, metele, prendé ese grabador”, desafía el economista Juan Carlos de Pablo del otro lado del teléfono. Lo primero que lanza es que no existe un esquema de fases para la economía, tal como se lo plantea desde la administración del presidente Javier Milei. En todo caso, considera que hay una defensa a ultranza del ancla fiscal y un aprovechamiento del “boom” exportador para captar dólares para las reservas del Banco Central. Antes de su visita a Tucumán, para desarrollar, entre el jueves y el viernes, conferencias organizadas por la Universidad del Norte Santo Tomás de Aquino (UNSTA), el consultor concedió la siguiente entrevista a LA GACETA en la que puso en dudas, por ejemplo, los cálculos del Relevamiento de Expectativas del Mercado (REM), elaborado por la entidad monetaria.

-¿Qué refleja la actual cotización del dólar?

-Es muy claro como decir la oferta y la demanda. Si el año pasado el superávit comercial ha sido de unos U$S 11.000 millones y este año alguien hubiera imaginado que estará entre los U$S 20.000 millones y los U$S 30.000 millones, seguramente a principios de año lo hubiesen calificado de exagerado. La verdad es que estamos frente a un boom de exportaciones por la cosecha y por la energía. Y menos mal que existe la oferta y la demanda en la que se usa el dólar para adquirir algo, sino no sabríamos hacia dónde se iría la cotización.

La demanda de dólares saltó en julio y alcanzó su nivel más alto desde las últimas elecciones

-¿Existe un dólar de equilibrio?

--Lo único que existe es el dólar que estás observando. Tiene equilibrio en el sentido obvio de que, si querés comprar divisas, tenés que encontrar alguien que te las venda más la demanda del Banco Central. Lo que no sirve son las reglas técnicas de algunos colegas que multiplican y luego dividen. Eso es aritmética, no economía. ¿Cuál es el tema? Agarrar el problema y plantear si estoy vendiendo a un plazo de 60 días si tengo que tener temor de que haya un salto devaluatorio en ese período. Ningún temor. Métale. Y, si ocurre, te jodés. La probabilidad es tan baja que vale la pena correr el riesgo. Y ese riesgo y esa incertidumbre está presente en cualquier toma de decisiones. No hay que confundir aritmética con economía. La economía usa la aritmética, geometría, álgebra, historia y psicología al servicio de entender lo que está ocurriendo.

-¿A qué atribuye los temores del mercado sobre el rumbo económico? ¿A la incertidumbre por las elecciones? ¿Al riesgo “kuka”?

-Me resisto a pensar que los mercados existen; existen los seres humanos que compran y venden títulos. Con ellos no hablo. Así que no entiendo eso del temor. Pero supónte que hoy un señor me dice: Juan Carlos, hoy estoy por decidir hacer una planta para fabricar algún producto. Si tomo la decisión, debo comprar un terreno, hacer la fábrica y pensar que la primera unidad saldrá en 2029. y me pregunto: ¿lo hago o no lo hago? Hacelo. Toma la decisión. Pero no estás seguro si Javier Milei va a ser reelecto o no. Aquí se plantea error tipo uno o tipo dos, pero la decisión es de uno. Siempre hay dudas.

-¿Y como se la administra, para sostener el rumbo económico?

-El gobierno tiene una política económica que se llama equilibrio fiscal más Federico Sturzenegger. Y, básicamente, dentro de ese esquema dice que estas van a ser las reglas de juego, y ahora hacé la tuya. En ese contexto, la decisión privada se toma su tiempo; algunas se definen más rápido si invierten, otras se toman su tiempo. Aquí no existe eso de “artículo 1: quejas”.

Los cambios en el consumo que muestran una economía de bolsillo ajustada

-En la Argentina se plantea un dilema acerca de una economía que crece a dos velocidades y, además, que la macro no derrama en la microeconomía…

-No hay tal cosa de que una macro anda bien y una micro que anda mal. No es cierto. Hay algunas cosas de la macro que andan mejor que otras y la realidad es heterogénea. Esto conlleva que no a todos le va igual. Voy a llegar a San Miguel de Tucumán y voy a preguntar cuántas pizzerías existen. Me pueden contestar que 14. Fenómeno. Creo que no a las 14 les va igual. Y esa 14 tienen ante sí un intendente, un gobernador y un presidente. La heterogeneidad es una cuestión fenomenal y desafía a todos los sectores y a todas las regiones. Cada uno sabe cuál es el diagnóstico que va de abajo para arriba. Yo le pregunto a la gente: ¿qué te está pasando y por qué crees que te está sucediendo? Una vez que clarificaste esto podes pasar a la siguiente fase, que es preguntar qué le está pasando a tus competidores. Esto de que hay Vaca Muerta por un lado y el resto de la economía por el otro es, cuanto menos, una exageración. El que dice eso que mire la última Encuesta Mensual de Actividad Económica (EMAE) en la que 13 de los 16 sectores, en la variación interanual, están creciendo.

-Cómo observa las proyecciones del Relevamiento de Expectativas del Mercado (REM) que elabora el Banco Central en cuanto a la inflación, el tipo de cambio y el crecimiento

-No le doy ni cinco de pelotas a ese relevamiento, porque tengo enormes dudas metodológicas de cómo se llegan a las conclusiones de las estimaciones de mis colegas para hacer anticipos y encima con decimales. Cuando la lanzaron, a mi consultora la invitaron a participar y, en aquella oportunidad, le contesté que no lo haría. Cuando vos cambias las estimaciones, no sabes nada. Y esto no es una apología de la ignorancia. Lo que digo, entonces, que la certeza es mejor que la incertidumbre. Chocolate por la noticia. La pretensión de la certeza es peor que la incertidumbre.

-¿Cómo trasladamos esas certezas en nuestra vida cotidiana?

-Porque se toman decisiones todos los santos días. La gente que va a leer esto cuando se publique se levantará pensando en que tiene que tomar aquellas decisiones. El colectivero, el médico, el arquitecto, el financista. Todo el mundo se la pasa tomando decisiones. Vos podes preguntar cuánto va a crecer el Producto Bruto Interno el año que viene. No me jodas.

-Pero la economía necesita de las proyecciones.

-No es cierto. La toma de decisiones no necesita de eso. Todos los días lo hacemos sin tener certezas ni aproximación de eso.

-El ministro Luis Caputo toma decisiones. Llama a licitaciones de deuda para absorber pesos; acumula dólares para las reservas, con una meta precisa: llegar a las elecciones sin sobresaltos…

-La jugada de Caputo es elemental. Aprovechando la oportunidad que le da el superávit fiscal porque puede llegar a 2027 sin necesidad de apelar a Donald Trump ni a Wall Street. Clink caja. Esa es la jugada. En el Gobierno se plantea que en 2025 vinieron por nosotros y tuvimos al agro de base y el fenómeno del Tío Sam. Para 2027 el razonamiento oficial es que, si no necesito esos motores, mejor. Ese es un elemento decisorio prudencial.

-¿Cómo se explica la alta morosidad que afecta a gran parte de la población argentina?

-Cada uno procesa la incertidumbre como puede o como sabe. Los mercados de activos existen porque sobre el futuro tenemos ideas diferentes, ya que si todo el mundo pensara lo mismo no habría transacciones ni de dólares, ni de acciones, ni de casas, ni de empresas. Creo que el Poder Ejecutivo ha sido muy claro respecto de eso cuando señala que se trata de una cuestión entre privados. Cuando hablo con la gente le sugiero que, por las cosas del pasado, es preferible hablar con tu acreedor y negociar. Para adelante queda el aprendizaje. Por favor, no te endeudes más. Te juntas con tu familia y le decis “muchachos, podemos tomar varios caminos, pero endeudarse no, porque realmente luego no se puede pagar”. Es así de fácil. No es un problema sobre si tengo corazón o no lo tengo.

-¿El rumbo económico adoptado por el Gobierno es el correcto o hay que hacer revisiones?

-Lo único que le falta a este gobierno es que el Poder Ejecutivo salga por cadena nacional a decir que, ahora que lo pienso mejor, vamos a poner un déficit fiscal de 3 puntos del PBI en vez de 27, porque los que le creen van a dejar de hacerlo y los que no le creen seguirán igual. Moraleja: no lo van a hacer. Independientemente que, desde el punto de vista técnico, están completamente convencidos acerca de lo que están ejecutando, desde el punto de vista de la credibilidad, es una cuestión que no van a cambiar. Se mantiene el rumbo.

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-¿Cómo está el presidente Milei ante las especulaciones sobre su estado emocional?

-Los que hicieron esas especulaciones les falta información. No hablo nunca de lo que digo n lo que escucho ni lo que veo en Olivos, pero dado el panorama, debo señalar que no está loco, no está empastillado ni está ausente. Todo eso es una cuestión ficticia, elaborada por gente que se pone a racionalizar en vez de tener datos.

Actividades

Conferencia y charla magistral

Organizado por la Universidad del Norte Santo Tomás de Aquino (UNSTA), a través de la Facultad de Economía y Administración, el economista Juan Carlos de Pablo brindará el próximo jueves, desde las 18, en el auditorio de esa casa de altos estudios, una conferencia sobre “La Argentina hoy: señales y decisiones que importan”. Al día siguiente, desde las 10.15 en el anfiteatro de la UNSTA, brindará una charla magistral sobre “La calle y el aula”. Además de un encuentro con profesores y con decanos, el reconocido consultor también se reunirá con empresarios en la que desarrollará otra conferencia sobre “Política y economía, de aquí en más”. Será el viernes al mediodía en el Hotel Hilton Garden Inn Tucumán.

Licenciado en Economía por la Pontificia Universidad Católica Argentina (1964), De Pablo cursó estudios de doctorado en economía, en la Universidad de Harvard (exámenes generales aprobados en 1968, tesis “en curso”). Doctor Honoris Causa por la Universidad del CEMA (2009), es miembro titular de la Academia Nacional de Ciencias Económicas. En la actualidad dirige el newsletter semanal Contexto.